Primeros indicios del café

Entre muchos relatos, uno involucra al pastor de cabras, Kaldi, quien se percató de los efectos energizantes del café, cuando su rebaño mordisqueó las bayas rojas y brillantes de cierto arbusto, mascando la fruta en sí. Su júbilo lo indujo a llevar las bayas a un venerado musulmán en un monasterio cercano, donde los monjes por curiosidad las pusieron a cocinar, pero al probar la bebida tenía tan mal sabor ,que fue desaprobado su uso y lo echaron al fuego, de donde emergió un aroma atrayente. Los granos tostados fueron rápidamente extraídos de las brasas y disueltos en agua caliente con sal, produciendo la primera taza de café en el mundo.